viernes, 1 de enero de 2016
INFORMALIDAD EN EL PERÚ
INEI: Informalidad afecta al 75% de la PEA | Economía .
INFORMALIDAD Y ECONOMÍA EN EL PERÚ
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INFORMALIDAD Y PRODUCCIÓN EN EL PERÚ
¡FELIZ AÑO 2,016! NUEVOS LIDERAZGOS PARA ELE PERÚ
ECONOMÍA PERUANA DESPUÉS DE LAS ELECCIONES 2,016
Pese a que ingresos de las exportaciones de minerales caen, no necesariamente amenazarán las inversiones extranjeras, concluye el estudio.
Son 3 las conclusiones a las que llega la consultora estadounidenseStratfor en su análisis que publicó sobre el desarrollo de la economía del Perú después de las elecciones presidenciales de 2016.
1. La normativa comercial no cambiará radicalmente independientemente del candidato elegido.
2. El dividido escenario político requerirá que el presidente elegido forme alianzas en el Congreso para emitir regulación. Ello hará que se desacelere el proceso legislativo para realizar grandes cambios regulatorios.
3. Protestas amenazarán a los inversionistas en los siguientes 5 años, sin embargo, no se espera que empeoren significativamente.
EL MEJOR CANDIDATO
De acuerdo al estudio, el electorado peruano tendrá que elegir a un presidente en 2016 que proviene de una lista de candidatos que apoyan la inversión extranjera.
Sin embargo, pese a la existencia de líderes que apoyan a la inversión privada, el clima económico en el siguiente periodo presidencial será definido no por las personalidades de los candidatos sino por el lento desarrollo económico del país.
Son 3 grandes barreras las que afectan el desarrollo de laeconomía peruana: El mercado global de commodities mineros. La caída del crecimiento en la demanda de China, los riesgos nacionales como las protestas anti mineras y la actividad militante en el sur este del país.
Según Stratfor, estos temas continuarán perjudicando a la inversión extranjera, pero no se espera que aumenten en los próximos años.
Además, destaca que Perú fue uno de los casos de éxito de América Latina al convertirse en uno de los principales proveedores mineros a China, llegando incluso a exportar US$45.9 mil millones en el 2012, es decir, seis veces más de lo que exportó diez años antes.
A pesar de todo, la economía peruana fue incapaz de evitar los ciclos endémicos de los otros países de la región, los cuales también dependen en industrias extractivas para generar capital.
El exceso de la oferta y la desaceleración de la demanda de China causó que los precios del hierro, oro y el cobre caigan en picada y perjudiquen los ingresos de las exportaciones peruanas, que cayeron 17% en el 2014.
Durante los últimos 18 meses, Perú cayó en déficit comercial y perdió 5.9 mil millones de dólares en reservas extranjeras.
El estudio pronostica que con el fin del boom de los commodities es poco probable que el Perú vea un rápido crecimiento económico anual similar al de hace 10 años, salvo que el precio de las exportaciones de los principales minerales se recuperen. Asimismo, la falta de opciones que tienen para crecer complicarán su administración económica.
Por otro lado, según el informe, el país cuenta con un gran número de empleados no capacitados y el interior del país, al no ser desarrollado, no es capaz de diversificar su economía excepto en exportaciones minerales. La misma situación ocurre en la industria manufacturera, excepto en áreas industrializadas como Lima.
FRENTE POLÍTICO DIVIDIDO
En lo referido al ambiente político del país, Stratfor considera que las elecciones de 2016 no cambiarán la actitud del país hacia las inversiones internacionales y los negocios.
Asimismo, señala que los posibles candidatos aceptan la inversión extranjera y destaca que pese a que la economía peruana se encuentra en descenso los votantes no alentarán el populismo político.
Por otro lado, Stratfor considera que no existen novedades dentro del grupo de potenciales candidatos, ni tampoco se observa la presencia de candidatos “outsiders”.
El análisis prevé que cualquiera sea el resultado de las elecciones, el escenario político del país evitará que el partido ganador tome la mayoría necesaria para cambiar la normativa nacional.
En ese sentido, el partido ganador tendrá que formar alianzas para emitir legislación en el Congreso, evitando así que un solo partido imponga su voluntad en lo que resta del gobierno.
El apartado concluye que Keiko Fujimori, quien lidera las encuestas con el 33% según unas encuestas de julio, podría emerger como la principal candidata en las elecciones. Empero, existe un 20% de electores que no deciden por quienes votar, y ello podría conllevar a que Pedro Pablo Kuczynski o Alan García sean los otros candidatos de peso.
EL PROBLEMA DE LA SEGURIDAD
Stratftor indica que los principales riesgos para corporaciones extranjeras que operan o que están interesadas en trabajar en Perú serán el malestar social y las amenazas a la seguridad principalmente en el sureste del país.
El análisis señala que fuertes organizaciones rurales perturban el desarrollo de grandes inversiones a cargo de grandes corporaciones, tal como ocurrió con el proyecto Tía María en Arequipa.
Las protestas tienen como causa la solicitud de más regalías y beneficios de proyectos mineros, así como también la oposición a proyectos por temas ambientales. Según el estudio, las manifestaciones no disminuirán en las zonas rurales y se opondrán a proyectos mineros específicos, y no retrasarán o plantearán riesgos a inversiones en el sector minero.
Por otro lado, Stratfor considera a la facción restante de Sendero Luminoso como una amenaza aparte pero pequeña. Así, opina que el grupo terrorista es ahora muy pequeño para expandirse de los valles de los ríos Apurimac, Ene y Mantaro. Sin embargo, sí se registran casos de extorsión a empresas privadas que operan en estas áreas y que han atacado bienes de la empresa.
El estudio concluye señalando que Perú dependerá de las exportaciones minerales en el futuro cercano. Pese a que los ingresos de las exportaciones de minerales caen, no necesariamente amenazarán las inversiones extranjeras.
Sin embargo, los riesgos de larga data en temas de seguridad sí afectarán las inversiones en el siguiente periodo presidencial.
Asimismo, de acuerdo con el análisis, si el candidato presidencial electo en los próximos comicios decide promulgar cambios normativos, requerirá discusiones legislativas entre las partes que demorarán y evitarán grandes cambios en el ordenamiento jurídico nacional.
martes, 3 de noviembre de 2015
EL HOMBRE MÁS FELIZ DEL MUNDO
De plano nos rompieron los paradigmas!
Acostumbrados a creer que la felicidad es una competencia olímpica para tener
más, ser más exitoso, sentir más placer y hacer más cosas, ahora los
científicos del Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de
Wisconsin nos salen con que el hombre más feliz del planeta es un tipo que vive
en una celda de dos por dos, no es dueño ni ejecutivo de ninguna de las
compañías del Fortune 500, no tiene relaciones sexuales desde hace más de 30
años, no vive pendiente del celular ni tiene Blackberry, no va al gym ni maneja
un BMW, no viste Armani ni Boss, desconoce tanto el Prozac como el Viagra o el
éxtasis, y ni siquiera toma Coca-Cola. En suma: el tipo más feliz del planeta
es un "pobre diablo" sin dinero, éxito profesional, vida sexual, ni
popularidad. Su nombre es Matthieu Ricard, occidental por nacimiento, budista
por convicción y el único de cientos de voluntarios cuyo cerebro no sólo
alcanzó la máxima calificación de felicidad prevista por los científicos (-
0.3), sino que se salió del felizómetro por completo (-0.45). Los 256 sensores
y decenas de resonancias magnéticas a las que Ricard se sometió a lo largo de
varios años para validar el experimento no mienten: ahí donde los niveles de
estrés, coraje y frustración en los meros mortales es muy alto, en la mente de
Ricard estas sensaciones negativas no existen.
Por el contrario, ahí donde la mayoría
de voluntarios mostró bajísimos niveles de satisfacción y plenitud existencial,
Ricard se voló la barda en todas y cada una de las sensaciones positivas, dando
origen al título de "el hombre más feliz del planeta"
(www.elmundo.es , 22 de abril). Lo paradójico del
caso no es que haya un hombre tan feliz, sino que llegó a serlo desprendiéndose
de todo aquello en lo que los occidentales suponemos radica la felicidad: fe en
un Dios salvador, éxito profesional, pericia científica, dinero, posesiones,
relaciones humanas y consumo, consumo, consumo. Y es que Matthieu Ricard no es
ajeno a nada de esto: hijo del miembro emérito de la academia francesa Jean
François Revel, Ricard no se dejó deslumbrar por el ateísmo ilustrado de su
padre, ni por su fe de nacimiento; tampoco sus estudios de genética celular en
el Instituto Pasteur le trajeron la satisfacción deseada. Con el mundo a sus
pies y a punto de convertirse en una eminencia científica decidió que por ahí
no iba la cosa. Se fue al Himalaya, adoptó el celibato y la pobreza de los
monjes, aprendió a leer el tibetano clásico e inició una nueva vida desde cero.
Hoy es la mano derecha del Dalai Lama y ha donado millones de euros producto de
la venta de sus libros, a monasterios y obras de caridad. Pero eso no es la
causa, sino la consecuencia de su felicidad. La causa hay que buscarla en otro
lado, dice el jefe del estudio, Richard J. Davidson, y no es ningún misterio ni
gracia divina: se llama plasticidad de la mente, es la capacidad humana de
modificar físicamente el cerebro por medio de los pensamientos que elegimos
entretener. Resulta que al igual que los músculos del cuerpo, el cerebro
desarrolla y fortalece las neuronas que más utilizamos. A más pensamientos
negativos mayor actividad en el córtex derecho del cerebro y en consecuencia,
mayor ansiedad, depresión, envidia y hostilidad hacia los demás. O, como quien
dice, más infelicidad autogenerada.
Por el contrario, quien trabaja por pensar bien de los demás y ver el lado amable de la vida ejercita el córtex izquierdo elevando las emociones placenteras y la felicidad. Ricard advierte que no se trata de decidir ver la vida en rosa de un día para otro, si no de trabajar sistemáticamente en debilitar esos músculos de infelicidad que tanto hemos fortalecido creyéndonos víctimas del pasado, de los padres o del entorno y, en paralelo, comenzar a ejercitar los músculos mentales que nos hacen absolutamente responsables de nuestra propia felicidad (M. Ricard, En defensa de la felicidad, Ed.Urano). Al final, los resultados del estudio vienen a cimbrar los pilares de nuestra civilización consumista -donde el Prozac se vende cuatro veces más que el Viagra- porque confirman, ahora sí con pruebas científicas en mano, lo que humanistas y profetas de todas las épocas han venido diciendo sin que los científicos materialistas les dieran ni poquito crédito. A saber: que la felicidad es un asunto del espíritu que no depende de nada ni de nadie externo a la persona (Buda), que la clave para ser feliz mora en el interior de cada quien (Cristo) y que la felicidad o es un hábito o es el resultado de varios de ellos (Aristóteles). Y si bien Ricard admite que su camino no es más que uno de muchos, advierte que ser feliz necesariamente pasa por dejar de culpar a los demás de nuestra infelicidad y buscar la causa en nuestra propia mente. O, como dice un adagio: "envejecer es obligatorio, madurar es opcional".
Por el contrario, quien trabaja por pensar bien de los demás y ver el lado amable de la vida ejercita el córtex izquierdo elevando las emociones placenteras y la felicidad. Ricard advierte que no se trata de decidir ver la vida en rosa de un día para otro, si no de trabajar sistemáticamente en debilitar esos músculos de infelicidad que tanto hemos fortalecido creyéndonos víctimas del pasado, de los padres o del entorno y, en paralelo, comenzar a ejercitar los músculos mentales que nos hacen absolutamente responsables de nuestra propia felicidad (M. Ricard, En defensa de la felicidad, Ed.Urano). Al final, los resultados del estudio vienen a cimbrar los pilares de nuestra civilización consumista -donde el Prozac se vende cuatro veces más que el Viagra- porque confirman, ahora sí con pruebas científicas en mano, lo que humanistas y profetas de todas las épocas han venido diciendo sin que los científicos materialistas les dieran ni poquito crédito. A saber: que la felicidad es un asunto del espíritu que no depende de nada ni de nadie externo a la persona (Buda), que la clave para ser feliz mora en el interior de cada quien (Cristo) y que la felicidad o es un hábito o es el resultado de varios de ellos (Aristóteles). Y si bien Ricard admite que su camino no es más que uno de muchos, advierte que ser feliz necesariamente pasa por dejar de culpar a los demás de nuestra infelicidad y buscar la causa en nuestra propia mente. O, como dice un adagio: "envejecer es obligatorio, madurar es opcional".
ESTUDIO | CEREBRO BUDISTA INCREÍBLE, Declarado el hombre más feliz del
planeta
Es más feliz que usted, seguro. Mucho
más. Matthieu Ricard obtuvo una nota inalcanzable en un estudio sobre el
cerebro realizado por la Universidad de Wisconsin (EEUU). Los especialistas en
neurociencia afectiva le nombraron «el hombre más feliz de la Tierra». A sus 61
años, quien hoy es asesor personal del Dalai Lama tiene una vida digna de un guión
de cine. Biólogo molecular, hijo de un filósofo ateo, dejó su carrera por
abrazar al budismo.
Por David Jiménez, FotografÍas de Neema
Frederic
¿Una bonita casa en la playa? Matthieu
Ricard prefiere el monasterio apartado de toda civilización donde vive, en las
montañas de Nepal. ¿Una cuenta bancaria boyante? Ha entregado todo el dinero de
las ventas de sus libros a la caridad. ¿Quizá un matrimonio bien avenido o una
excitante vida sexual? Tampoco: a los 30 años decidió acogerse al celibato y
dice cumplirlo sin descuidos. En realidad, Matthieu Ricard carece de todas las
cosas que los demás perseguimos con el convencimiento que nos harán un poco más
felices. Y sin embargo, este francés de 61 años, biólogo molecular hasta que
decidió dejarlo todo y seguir el camino de Buda, es más feliz que usted y yo.
Mucho más feliz. El más feliz.
Científicos de la Universidad de
Wisconsin llevan años estudiando el cerebro del asesor personal del Dalai Lama
dentro de un proyecto en el que la cabeza de Ricard ha sido sometida a
constantes resonancias magnéticas nucleares, en sesiones de hasta tres horas de
duración. Su cerebro fue conectado a 256 sensores para detectar su nivel de
estrés, irritabilidad, enfado, placer, satisfacción y así con decenas de
sensaciones diferentes.
Los resultados fueron comparados con los
obtenidos en cientos de voluntarios cuya felicidad fue clasificada en niveles
que iban del 0.3 (muy infeliz) a -0.3 (muy feliz). Matthieu Ricard logró -0.45,
desbordando los límites previstos en el estudio, superando todos los registros
anteriores y ganándose un título –«el hombre más feliz de la tierra»– que él
mismo no termina de aceptar. ¿Está también la modestia ligada a la felicidad?
El monje prefiere limitarse a resaltar que efectivamente la cantidad de «emociones
positivas» que produce su cerebro está «muy lejos de los parámetros normales».
El problema de aceptar que Ricard es el
hombre más contento y satisfecho del mundo es que nos deja a la mayoría en el
lado equivocado de la vida. Si un monje que pasa la mayor parte de su tiempo en
la contemplación y que carece de bienes materiales es capaz de alcanzar la
dicha absoluta, ¿no nos estaremos equivocando quienes seguimos centrando
nuestros esfuerzos en un trabajo mejor, un coche más grande o una pareja más estupenda?
Los trabajos sobre la felicidad del profesor Richard J. Davidson, del Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin, se basan en el descubrimiento que la mente es un órgano en constante evolución y, por lo tanto, moldeable. «La plasticidad de la mente», en palabras del científico estadounidense, cuyo estudio es el quinto más consultado por la comunidad investigadora internacional.
Los trabajos sobre la felicidad del profesor Richard J. Davidson, del Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin, se basan en el descubrimiento que la mente es un órgano en constante evolución y, por lo tanto, moldeable. «La plasticidad de la mente», en palabras del científico estadounidense, cuyo estudio es el quinto más consultado por la comunidad investigadora internacional.
Los científicos han logrado probar que
la corteza cerebral izquierda concentra las sensaciones placenteras, mientras
el lado derecho recoge aquellas que motivan depresión, ansiedad o miedo. «La
relación entre el córtex izquierdo y el derecho del cerebro puede ser medida y
la relación entre ambas sirve para representar el temperamento de una persona»,
asegura Ricard, que durante sus resonancias magnéticas mostró una actividad
inusual en su lado izquierdo.
Los neurocientíficos americanos no creen que sea casualidad que durante los estudios llevados a cabo por Davidson los mayores registros de felicidad fueran detectados siempre en monjes budistas que practican la meditación diariamente. Ricard lo explica en la capacidad de los religiosos de explotar esa «plasticidad cerebral» para alejar los pensamientos negativos y concentrarse sólo en los positivos. La idea detrás de ese concepto es que la felicidad es algo que se puede aprender, desarrollar, entrenar, mantener en forma y, lo que es más improbable, alcanzar definitivamente y sin condiciones.
Los neurocientíficos americanos no creen que sea casualidad que durante los estudios llevados a cabo por Davidson los mayores registros de felicidad fueran detectados siempre en monjes budistas que practican la meditación diariamente. Ricard lo explica en la capacidad de los religiosos de explotar esa «plasticidad cerebral» para alejar los pensamientos negativos y concentrarse sólo en los positivos. La idea detrás de ese concepto es que la felicidad es algo que se puede aprender, desarrollar, entrenar, mantener en forma y, lo que es más improbable, alcanzar definitivamente y sin condiciones.
Éxtasis mental
Lograr el objetivo de la dicha no es
fácil. Ricard ha escrito una decena de libros –estos días combina sus retiros
espirituales con la promoción de su obra Happiness en el mundo anglosajón– y
cientos de artículos tratando de mostrar el camino y, aunque la mayoría de sus
obras se han convertido en éxitos editoriales, el propio autor descarta que su
lectura garantice el éxito. Al igual que un logro en atletismo o en la vida
laboral, el cambio sólo es posible con esfuerzo y tenacidad, pero Ricard
asegura que todo habrá merecido la pena una vez se alcanza el estado de éxtasis
mental que logran los elegidos. En su Defensa de la felicidad (Urano), la
traducción de su último libro publicado en España, el monje explica cómo
nuestra vida puede ser transformada incluso a través de variaciones mínimas en
la manera en que manejamos nuestros pensamientos y «percibimos el mundo que nos
rodea».
Es un viaje hacia el interior de uno mismo que Matthieu Ricard recorrió contra todo pronóstico. Nacido en París en 1946, el «monje feliz», como se le conoce en todo el mundo, creció en un ambiente ilustrado. Su padre, Jean-François Revel, fue un reconocido escritor, filósofo y miembro de la Academia Francesa que reúne a la elite intelectual del país galo. Su madre dedicó gran parte de su vida profesional a la pintura surrealista y tuvo un gran éxito antes de convertirse también ella en monja budista. Ricard vivió en su juventud los excesos propios del París de los años 60 y tras terminar sus estudios de secundaria se decidió por las ciencias. Hizo su doctorado en genética celular en el Instituto Pasteur de París y trabajó con el premio Nobel de medicina François Jacob. Parecía destinado a convertirse en uno de los grandes investigadores del campo de la biología cuando le dio a su padre el disgusto de su vida.
El estudio de textos budistas desencadenó una llamada espiritual que le llevó a dejarlo todo. Decidió que el laboratorio no era lo suyo y partió hacia el Himalaya para hacerse discípulo de Kangyur Rinpoche, un histórico maestro tibetano de la tradición Nyingma, la más ancestral escuela del budismo. Era 1972 y las próximas tres décadas de este francés de carácter suave y cultura exquisita –el único europeo que lee, habla y traduce el tibetano clásico– iban a ser dignas del mejor guión de una película.
Es un viaje hacia el interior de uno mismo que Matthieu Ricard recorrió contra todo pronóstico. Nacido en París en 1946, el «monje feliz», como se le conoce en todo el mundo, creció en un ambiente ilustrado. Su padre, Jean-François Revel, fue un reconocido escritor, filósofo y miembro de la Academia Francesa que reúne a la elite intelectual del país galo. Su madre dedicó gran parte de su vida profesional a la pintura surrealista y tuvo un gran éxito antes de convertirse también ella en monja budista. Ricard vivió en su juventud los excesos propios del París de los años 60 y tras terminar sus estudios de secundaria se decidió por las ciencias. Hizo su doctorado en genética celular en el Instituto Pasteur de París y trabajó con el premio Nobel de medicina François Jacob. Parecía destinado a convertirse en uno de los grandes investigadores del campo de la biología cuando le dio a su padre el disgusto de su vida.
El estudio de textos budistas desencadenó una llamada espiritual que le llevó a dejarlo todo. Decidió que el laboratorio no era lo suyo y partió hacia el Himalaya para hacerse discípulo de Kangyur Rinpoche, un histórico maestro tibetano de la tradición Nyingma, la más ancestral escuela del budismo. Era 1972 y las próximas tres décadas de este francés de carácter suave y cultura exquisita –el único europeo que lee, habla y traduce el tibetano clásico– iban a ser dignas del mejor guión de una película.
Tras estudiar con los grandes maestros
del budismo, pasar meses en retiros y recorrer los pueblos del Himalaya,
conoció al Dalai Lama y en 1989 se convirtió en uno de sus principales asesores
y en su traductor al francés. Su posición como mano derecha del Señor de la
Compasión le ha convertido en la figura budista occidental más influyente del
mundo y llevaron al gobierno francés a concederle la Orden Nacional Francesa.
La vida elegida por Ricard le enfrentó a los ideales en los que se había formado y al ateísmo de su padre. Ambos decidieron discutir sus diferencias en “El monje y el filósofo”, un diálogo que sólo en Francia vendió 500.000 copias y en el que la búsqueda de la felicidad está presente en cada capítulo. «Tenía muchas esperanzas en su futuro profesional y me parecía una lástima que abandonara [su carrera científica]. Después me di cuenta que había transferido su espíritu científico al estudio del budismo», decía el padre antes de morir, una vez hubo aceptado la elección de Matthieu.
La vida elegida por Ricard le enfrentó a los ideales en los que se había formado y al ateísmo de su padre. Ambos decidieron discutir sus diferencias en “El monje y el filósofo”, un diálogo que sólo en Francia vendió 500.000 copias y en el que la búsqueda de la felicidad está presente en cada capítulo. «Tenía muchas esperanzas en su futuro profesional y me parecía una lástima que abandonara [su carrera científica]. Después me di cuenta que había transferido su espíritu científico al estudio del budismo», decía el padre antes de morir, una vez hubo aceptado la elección de Matthieu.
La idea de Ricard de ofrecerse para los
estudios de la mente que llevaba a cabo la Universidad de Wisconsin estuvo
influenciada por el propio Dalai Lama, que durante años ha colaborado con
científicos occidentales, facilitando el análisis cerebral de los monjes y su
capacidad de aislar la mente durante las sesiones de meditación. Uno de los
aspectos que más ha fascinado a los investigadores es la capacidad de los
monjes de suprimir sentimientos que hasta ahora creíamos inevitables en la
condición humana: el enfado, el odio o la avaricia. El estudio de sus cerebros
demuestra una capacidad extraordinaria para controlar sus impulsos basados en
el principio que Buda no prometió a sus seguidores la salvación en el cielo,
sólo el final de sus sufrimientos en la tierra si lograban controlar sus deseos.
Para muchos ese ha sido uno de los puntos flacos del budismo: la limitación de
las ambiciones personales y la pasividad.
Ricard suele acudir a una anécdota del Dalai Lama para negar que el control de los impulsos negativos sea igual a pasividad o falta de respuesta, por ejemplo ante un crimen o un genocidio. «Alguien le preguntó en una ocasión al Dalai Lama qué haría si alguien entra en una habitación para matar a todos los presentes. Su respuesta irónica fue: «Empezaría por dispararle a las piernas. Y si eso no funciona, apuntaría a la cabeza».
Ricard suele acudir a una anécdota del Dalai Lama para negar que el control de los impulsos negativos sea igual a pasividad o falta de respuesta, por ejemplo ante un crimen o un genocidio. «Alguien le preguntó en una ocasión al Dalai Lama qué haría si alguien entra en una habitación para matar a todos los presentes. Su respuesta irónica fue: «Empezaría por dispararle a las piernas. Y si eso no funciona, apuntaría a la cabeza».
Ricard cree que el problema es que
nuestros sentimientos negativos hacia otras personas no están a menudo
justificados, sino que los hemos creado nosotros en nuestra mente de forma
artificial como respuesta a nuestras propias frustraciones. Y ése es uno de los
impulsos que el monje francés piensa que hay que aprender a controlar si se
quiere ser feliz. Para el escritor, la felicidad es «un tesoro escondido en lo
más profundo de cada persona». Atraparla es cuestión de práctica y fuerza de
voluntad, no de bienes materiales, poder o belleza. Los que llegan al final del
viaje y logran la serenidad que lleva a la dicha, asegura Ricard, sienten lo
mismo que «un pájaro cuando es liberado de su jaula».
Satisfacción filipina
Tampoco es necesario leer a este hijo
adoptivo de Buda o retirarse a un templo en el Himalaya para comprobar que el
«dinero no da la felicidad». Los habitantes de las barriadas pobres de Manila
se muestran, a pesar de sus dificultades, aparentemente más contentos que los
tiburones financieros de la vecina y multimillonaria Hong Kong. Cada vez que se
hace una encuesta sobre felicidad global, los filipinos aparecen entre los
pueblos más satisfechos. Ni la pobreza ni el hecho que su país haya sido declarado
el «lugar del mundo más afectado por los desastres naturales» por el Centro
para la Investigación y Epidemiología de Desastres parecen afectar su visión
positiva de la vida. Su intensa vida social y familiar compensa penurias y
privaciones.
Los honkoneses, con una renta per cápita
20 veces mayor, aparecen sistemáticamente en los últimos lugares en los mismos
sondeos de felicidad. La presión consumista, el estrés y el deterioro de las
relaciones sociales figuran entre las causas de insatisfacción más citadas por
los ciudadanos. Todo el desarrollo y el dinero del mundo no han logrado
levantar el ánimo de la Nueva York de Asia.
Matthieu Ricard ve en resultados como
éste la prueba que cualquiera, no importa las desgracias que haya vivido, puede
alcanzar la felicidad si cambia el chip mental que a menudo nos hace detenernos
en los aspectos negativos de la existencia. Incluso la pérdida de los seres
queridos puede sobrellevarse con relativa facilidad si se afronta la muerte
desde una perspectiva nueva, menos centrada en su dramatismo. «Mi padre murió
el año pasado a los 82 años. Como dependía tanto de su brillantez intelectual,
cuando se vio limitado se desanimó», asegura el monje, para quien la muerte de
quienes nos rodean debe ser aceptada como un paso más en el ciclo natural de la
vida y no necesariamente como un episodio triste. «El mejor homenaje que
podemos ofrecer a los que ya no están con nosotros es vivir la vida de forma
constructiva, ser conscientes que nacemos solos y morimos solos. ¿Por qué no
sentir que cada ser humano es nuestro familiar, que cada casa es nuestro
hogar?».
Los investigadores que han estado
analizando las emociones de Ricard creen que los resultados podrían servir para
paliar enfermedades como la depresión y llevar a la gente a entrenar una mente
saludable de la misma forma que hoy se acude al gimnasio a mejorar la forma
física. Más aún, si como sugiere Ricard, una de las claves de la satisfacción
personal es el control y la supresión de instintos negativos como el odio, y si
existe una forma de limitarlos, estaríamos ante la posibilidad de mejorar la
condición humana y enmendar sus peores defectos.
Por supuesto son muchos los que apuntan
a la inocencia y la sobredosis de utopía que supone pensar en una aldea global
en la que todo el mundo perdona a los demás y nadie se enfada con nadie, un
mundo basado en las buenas maneras y sentimientos, sin guerras ni luchas de
poder. El monje francés responde a quienes dudan con la pregunta que mejor
define su visión de la vida: «¿Acaso quieres vivir una vida en la que tu
felicidad dependa de otras personas?».
Matthieu Ricard no quiere
Por eso en lugar de una casa en la playa
ha elegido una vida contemplativa en el monasterio nepalí de Shechen; por eso
ha regalado los millones de euros procedentes de sus libros (se han vendido
millones de copias en todo el mundo y han sido traducidos a una decena de
lenguas); y quizá por eso ha evitado los conflictos propios de la vida
matrimonial. El «hombre más feliz del mundo» no sugiere que todo el mundo haga
lo mismo para encontrar la dicha. Sólo que aprendamos que la deseada casa de la
playa, los millones en el banco o esa pareja tan atractiva tampoco nos
conducirán a ella. Aprender a contentarnos con lo que tenemos quizá sí.
Vejez: Cuando la agudeza mental y la
acción disminuyen, es tiempo de experimentar y manifestar cariño, afecto, amor
y comprensión.
Muerte: Forma parte de
la vida, rebelarse es ir contra la propia naturaleza de la existencia. Sólo hay
un camino: aceptarla.
Soledad: existe una
manera de no sentirse abandonado: percibir a todos los hombres como parte de
nuestra familia.
Alegría: Está dentro de
cada uno de nosotros. Sólo hay que mirar en nuestro interior, encontrarla y
transmitirla.
Identidad: No es la imagen
que tenemos de nosotros mismos, ni la que proyectamos. Es nuestra naturaleza
más profunda, ésa que nos hace ser buenos y cariñosos con quienes nos rodean.
Conflictos de pareja minimizarlos. Es muy difícil
pelearse con alguien que no busca la confrontación.
Familia: Requiere el
esfuerzo constante de cada uno de sus miembros, ser generoso y reducir nuestro
nivel de exigencia.
Deterioro físico: Hay que aprender
a valorarlo positivamente. Verlo como el principio de una nueva vida y no el
principio del fin.
Relaciones sociales: Es más fácil
estar de buen humor que discutir y enfadarse. Lo ideal es seguir siendo como
somos y utilizar siempre que podamos la franqueza y la amabilidad.
Felicidad: Si la buscamos
en el sitio equivocado, estaremos convencidos que no existe cuando no la
encontremos allí.
Su última obra traducida al español:
«Defensa de la felicidad» (Urano).
jueves, 29 de octubre de 2015
PERSPECTIVAS DE LA ECONOMÍA PERUANA
Analista respetado y con la experiencia necesaria para
hablar de lo que se le viene al Perú en términos económicos, Ricardo Lago apunta claramente que los desequilibrios
financieros del 2008 se han agravado y que vamos hacia una demografía
decadente, ergo, “menores tasas de crecimiento”.
El analista advierte que caerá el dinamismo del comercio mundial y
este hecho, sin lugar a dudas, “afectará
el crecimiento del Perú”.
Fuiste
el primero en vaticinar, hace dos años, la caída del PBI al
3%; no ocurrió en el 2013, pero ahí estamos este año. Detectar oportunamente el
cambio de tendencia y la intensidad es muy complicado. ¿En qué fundamentaste el
pronóstico?
En tres factores.
SEGUNDO, la sobrevaloración de los activos, es decir, el elevado precio que
pagaban los inversionistas por algunos activos, incluyendo los bienes raíces,
precios que eran múltiplos elevados de las utilidades, compatibles solo con un
crecimiento sostenido al 6% o 7% y que se desinflan en cuanto el crecimiento
amaina.
TERCERO, los síntomas de cansancio de algunas variables hipersensibles al
ciclo económico: mora en las tarjetas de crédito, ventas de vehículos, de
electrodomésticos y otras.
¿Cómo
percibes el 2015? ¿Podremos retomar más adelante el ritmo del 5% o del mágico
7%?
No creo que el ritmo vaya a levantar mucho en los próximos trimestres. La economía y el comercio mundial están empeorando. La caída del precio del petróleo crudo, 30% en seis meses, es una señal clara. En realidad, ese 3% de crecimiento interanual oculta información; la gráfica del PBI mensual desestacionalizado nos muestra un PBI con caída desde noviembre 2013 hasta agosto 2014. Creo que hemos tenido una leve recesión. El dato de setiembre levanta un poco, es más alentador… Ojalá se mantenga la tónica, pero no soy muy optimista. En cuanto al mágico 7%, creo que hay bastante confusión. Es cierto que, entre el 2005 y el 2013, el PBI creció cerca de esa tasa, pero fue con precios de los metales crecientes la mayor parte del tiempo. En cambio, si tomamos todo el periodo desde la estabilización, de 1991 a 2013, la tasa promedio es 5%. Y si dividimos dicho periodo en dos subperiodos, incluyendo en el primero los años de crisis internacional y/o crisis política interna, y en el segundo el resto, es decir los años “normales”, entonces tenemos que la tasa promedio de los años de crisis es 2.3% y la de los años “normales” es 7%. El 2014 es para los emergentes año de crisis relativa y posiblemente el 2015 también, por lo que una tasa de 2% a 3% para ambos años está sustentada históricamente…
Eres
pesimista, entonces, sobre las perspectivas globales…
Sí, y por dos razones. Por un lado, los desequilibrios financieros
que dieron lugar a la crisis del 2008 persisten y algunos se han agravado. Las
políticas de monetización masiva de la deuda pública han provocado una nueva y
colosal burbuja en los precios de bonos, acciones y bienes raíces; en cuanto al
riesgo sistémico del sistema bancario del “muy grande para caer”, hemos pasado
al “mucho más grande para caer” después de las absorciones de los bancos
quebrados. La vulnerabilidad de la zona euro sigue ahí; la bola de nieve de los
derivados financieros sigue rodando. Y todo ello sin haber resuelto el problema
del endeudamiento excesivo que precipitó la caída del 2008, ya que parte de la
carga de las deudas privadas se ha mutualizado con una creciente deuda pública.
De hecho, el ratio total de deuda pública y privada contra PBI de las 20 mayores economías (las del G-20) ha aumentado en 30%.
Decía el gurú del crecimiento Paul Romer que “malgastar una crisis es algo
terrible”, y así ha sucedido. Por otra parte, de una demográfica afortunada
vamos hacia una demografía decadente, lo que significa menores tasas de
crecimiento. En este contexto, lo más probable es que el dinamismo del comercio
mundial y precio de los commodities caigan, no que suban, y ello no favorece el
crecimiento del Perú.
¿Cuál
es tu evaluación del desempeño económico del actual gobierno?
Bastante mejor que el que esperábamos después de la elección en junio del 2011. Había entonces un gran problema de credibilidad que, en general, se ha conseguido recomponer con algunos buenos nombramientos: Velarde, Castilla, Saavedra, Segura, Gallardo, Ghezzi. También ha habido patinazos tanto en nombramientos como en señales.
BALANCE.
Lago
cree que el gobierno mejoró con buenos nombramientos: Velarde, Castilla,
Saavedra, Segura, Gallardo y Ghezzi. (Martín Pauca)
¿Y qué te parece
el Plan Nacional de Diversificación?
El diagnóstico del
problema es correcto: hay una excesiva dependencia de la exportación de pocos
productos (sobre todo minerales) y una gran concentración de la actividad
económica en Lima. Es evidente. Ahora bien, cuando se plantean enfoques de
planificación siempre recuerdo aquel libro de Hayek Camino
a la servidumbre, amén de los antecedentes en Perú y por doquier. Si el Estado no puede garantizar la
seguridad en las calles y es incapaz de formalizar al 70% de la población,
difícilmente va a ser capaz de administrar complejísimas tareas en las que
hasta en Noruega fracasan. Dicho esto, algunas de las propuestas no me
parecen mal: promover la creación de fondos privados de capital de riesgo,
fondos Ángel e incubadoras que inviertan en tecnología y ofrecer suelo
industrial a precios razonables para incentivar el desarrollo de clusters. Por
otro lado, ¿quién garantiza que el siguiente gobierno vaya a mantener el plan?
¿Cuáles consideras
las principales limitantes al crecimiento del Perú?
-
Ley y orden a la cabeza de lista. Eran ya problema, pero se
han deteriorado.
-
PRIMERO, el derecho a la
integridad física de LA PERSONA
antes que nada. Más allá, las empresas, mercados, contratos, inversiones no
prosperan en abstracto; se necesita un marco institucional que sea incluyente
(en contraposición a uno de élites extractivas o supremacía de los ‘lobbies’).
-
SEGUNDO, el acceso a la
buena EDUCACIÓN, y aquí hay
que reconocer que el Perú está avanzando desde el gobierno anterior y ahora con
el liderazgo del ministro Saavedra, con reformas en gestión, infraestructura,
capacitación de docentes y meritocracia. Ojalá transcienda al 2016.
-
TERCERO, las mejoras de la INFRAESTRUCTURA;
más que la brecha en miles de millones de dólares, que es de lo único que se
habla, me refiero a las prioridades y costo competitivo de las inversiones.
-
CUARTO, la REGIONALIZACIÓN
POLÍTICA ha sido un fracaso. Hay que re-centralizar el poder político y
regionalizar la actividad económica, y para ello hay que descentralizar la
administración del Estado.
-
Finalmente, LA
BUROCRACIA y las trabas; hay que retomar la agenda reformista. En buena
parte vivimos de los réditos de las reformas que se acometieron entre 1990 y
1996.
NO CRECE.
La
economía se estancó por falta de leyes y orden. (USI)
Hablemos de
infraestructura. Has mencionado la optimización del portafolio de inversiones.
Mackenzie tiene una metodología interesante para dicha optimización…
Sí, y también el Banco Mundial tiene un buen enfoque; en mis años en el Banco Mundial se llamaba Evaluación del Programa de Inversiones Públicas, participé en algunos en varios países. Pero creo que muchas veces el problema no es la falta de una metodología o de capacidad técnica del gobierno, sino un problema de incentivos. Se prefieren grandes proyectos de alto costo a los más pequeños y obvios, en cuanto a rentabilidad, y la razón es que es en los grandes donde están las jugosas “comisiones”; revisen los informes de Transparencia Internacional.
¿Algún ejemplo?
Hace unos meses, Pedro Pablo Kuczynski, en El Comercio, explicaba los problemas de congestión y peligrosidad en la Carretera Central por La Oroya y Huancayo, e identificaba unas cuantas pequeñas inversiones para solucionar los problemas. ¿Por qué no se ponen en marcha gobierno tras gobierno? Y en su lugar se prefieren megaproyectos, como los US$6,000 millones para solo 27 km de metro en Lima (la Línea 2).
Con ese dinero se
podría llevar agua y drenaje a gran parte de los 10 millones de peruanos que no
la tienen. Arabia Saudita por US$3,000 millones más está construyendo 450 km
(la distancia de Lima a Nazca) de un tren de alta velocidad entre Medina y La
Meca. Otro ejemplo es la modernización de la refinería de Talara. Son US$3,800
millones para una refinería de 95 mil barriles diarios, cuando la construcción
de una nueva, a costo de EE.UU., sería US$1,700 millones y, a costo de países
emergentes, menos de US$1,000 millones (la refinería de Jamnagar en la India,
por ejemplo). Y eso que ni se necesita tanta capacidad de refino en Perú; lo
más económico es importar directamente las gasolinas refinadas y a buen precio,
pues es un sector con exceso de capacidad a nivel mundial.
Otro ejemplo es la
carretera Panamericana. En 1991, al inicio de la reinserción, el primer
proyecto del BID fue un préstamo de
US$100 millones para rehabilitar un tramo de la Panamericana. Veinticuatro años
después, esta arteria principal debería contar con dos o tres carriles en cada
sentido de Tumbes a Tacna. ¿Qué pasó? La preferencia por grandes proyectos
caros a un consorcio ejecutor y sin competencia efectiva es manifiesta. ¿Es el
mejor uso del dinero? Reformulando un refrán ingles, “el camino al infierno
está empedrado de malas inversiones”. La mayor carga de la corrupción no son
las comisiones, sino la mala asignación de recursos, el hecho de que no se
seleccionen los proyectos de mayor prioridad, se desestimen los pequeños
proyectos de alto impacto social.
COMPARACIONES.
“El
ritmo de mejora de Huacho, Chincha o Los Olivos no alcanza al de los distritos
asentados de Lima”. (Rafael Cornejo)
Finalmente,
¿cuáles crees que son las perspectivas de crecimiento a largo plazo?
LA BOLA DE CRISTAL…
Acabo de realizar
un ejercicio sobre el crecimiento del Perú en los próximos 20 años, hasta el
2034. Para ello es inevitable hacer muchos supuestos. Resumo.
-
Desde 1990, es un cuarto de siglo de crecimiento sostenido,
manteniendo las reformas pro mercado, pero es evidente que hay factores de
agotamiento económico y social.
-
En cuanto al económico, la caída en el crecimiento de
exportaciones y productividad del capital; hace un par de décadas por cada 4%
de inversión/PBI el Perú crecía 1%, hoy se necesita 5% de inversión/PBI para
crecer 1%. Ocurrió igual en Chile, Corea.
-
En cuanto al agotamiento social es evidente que el ritmo de
mejora de Huacho, Chincha o Los Olivos, por ejemplo, no alcanza al de los
distritos asentados de Lima y son precisamente esas divergencias las que
utilizan los políticos populistas.
-
No es aventurado suponer que cualquiera de los tres o cuatro
candidatos con posibilidades para ganar la presidencia en 2016 mantendrá el
modelo de finanzas ortodoxas y economía de mercado.
-
Pero, a partir del 2021, bicentenario de la independencia,
no se puede descartar el regreso de algún tipo de populismo que capitalice el
binomio “hacienda saneada y carencias populares”. Siendo así, y haciendo muchos
otros supuestos, llego a tres escenarios.
TRES ESCENARIOS
-
En el ALTO,
el Perú retoma el impulso reformista, los precios de términos de intercambio no
se deterioran, la economía crecería al 5.3% promedio anual y el PBI real se
triplicaría en 20 años.
-
En el escenario MEDIO,
la política económica continuaría con la actual ortodoxia financiera,
distorsiones microeconómicas y populismo puntual; el PBI crecería al
4.4% multiplicándose por 2.4.
-
Finalmente, en el escenario BAJO, en algún momento a partir del 2021, se regresaría a
algún tipo de populismo, con lo que el PBI crecería,
entre 2015 y 2034, a una tasa promedio de 3.5%, duplicándose en 20 años.
-
CONCLUSIÓN
Lo que está claro,
en los tres escenarios, es que para el Perú se cierra la fase de finanzas
afortunadas y vamos de regreso a la devaluación paulatina del tipo de cambio,
déficit externo crónico y acumulación de deuda pública. La deuda pública
aumentaría del 20% de PBI actual a 45%, 59% y 86%
en 2034, respectivamente, en cada uno de los tres escenarios. Ojalá se dé el
escenario alto.
SABÍA QUE
Entre
1993 y 2003 fue alto funcionario del Banco Europeo para la Reconstrucción y el
Desarrollo, creado para facilitar la transición a la economía de mercado de los
países de Europa del Este y las otrora repúblicas soviéticas.
REFLEXIÓN
“Dos temas preocupantes para la economía peruana van a ser (1) el desinflar de los precios de los activos locales –incluyendo los bienes raíces– y (2) el problema de las pérdidas cambiarias y riesgo de refinanciación de la deuda externa de las empresas. La economía peruana está en recesión, ligera, pero recesión”.
“Dos temas preocupantes para la economía peruana van a ser (1) el desinflar de los precios de los activos locales –incluyendo los bienes raíces– y (2) el problema de las pérdidas cambiarias y riesgo de refinanciación de la deuda externa de las empresas. La economía peruana está en recesión, ligera, pero recesión”.
PERSPECTIVAS. El dinamismo mundial caerá y nos afectará. (USI)
ESTUDIOS
Ricardo
Lago cursó sus estudios de posgrado en la Universidad del País Vasco y en la
Universidad de California. Inició su carrera en 1976 como profesor de Economía
en la Universidad del País Vasco. Entre 2004 y 2007 fue profesor de Finanzas
Internacionales de la FLORIDA INTERNATIONAL UNIVERSITY.
CORRUPCIÓN
“Reformulando un refrán inglés, ‘el camino al infierno está empedrado de malas inversiones’. La mayor carga de la corrupción no son las comisiones, sino la mala asignación de recursos, que no se seleccionen los proyectos de mayor prioridad y se desestimen los pequeños proyectos de alto impacto social”.
“Reformulando un refrán inglés, ‘el camino al infierno está empedrado de malas inversiones’. La mayor carga de la corrupción no son las comisiones, sino la mala asignación de recursos, que no se seleccionen los proyectos de mayor prioridad y se desestimen los pequeños proyectos de alto impacto social”.
Por Juan José
Garrido (director@peru21.com)
Domingo 23 de noviembre del
2014 | 07:09
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