viernes, 19 de octubre de 2012

LA 58 ASAMBLEA MUNDIAL DE LA SALUD, CONSIDERANDO EL INFORME SOBRE SALUD

-          Observando el impacto potencial que los avances en las tecnologías de información y de comunicación podrían tener en la prestación de cuidados de salud, salud pública, investigación y actividades relacionadas con la salud en beneficio de países tanto de baja como de alta renta;
-          Conscientes de que los avances en tecnologías de información y de comunicación han aumentado las expectativas para la salud;
-          Respetando los derechos humanos, los aspectos éticos y los principios de equidad, y considerando las diferencias en cultura, educación, lengua, localización geográfica, capacidad física y mental, edad, y sexo;
-          Reconociendo que una estrategia del Salud de la OMS serviría como base para las actividades de la OMS en Salud;
-          Remitiendo a la Resolución WHA51.9 sobre publicidad, promoción, y venta transfronteriza de productos médicos a través de internet;
-          Prestando especial atención a que la Salud es el uso coste-efectivo y seguro de las tecnologías de información y de comunicaciones en apoyo de la salud y demás campos relacionados, incluyendo los servicios de cuidado de la salud, vigilancia médica, literatura de la salud, y educación de salud, conocimiento y la investigación,
  1. URGE a los Estados miembros a:
o    considerar la elaboración de un plan estratégico a largo plazo para desarrollar y poner en marcha servicios del Salud en las diversas áreas del sector, incluyendo la administración de la salud, lo que incluiría un marco jurídico y una infraestructura apropiados, y animaría sociedades públicas y privadas;
o    desarrollar la infraestructura para las tecnologías de información y de comunicación para la salud que resulten apropiadas para promover un acceso equitativo, financieramente soportable y universal a sus ventajas, así como de continuar trabajando con las agencias de información y telecomunicación y otros socios para reducir costes y conseguir el éxito en la Salud;
o    conseguir una colaboración más cercana con los sectores privados y no lucrativos en tecnologías de información y de comunicación, para fomentar los servicios públicos para la salud y hacer uso de los servicios del Salud de la OMS y de otras organizaciones de la salud, y recabar su apoyo en el área de la Salud;
o    para esforzarse en alcanzar a distintas comunidades, incluyendo grupos vulnerables, con servicios de Salud apropiados a sus necesidades;
o    movilizar la colaboración multisectorial para determinar estándares y normas de Salud basados en evidencia, para evaluar actividades de Salud, y para compartir el conocimiento de los modelos coste-efectivos, asegurando de esta manera los estándares de calidad, seguridad y ética, y respetando los principios de confidencialidad de la información, privacidad, equidad e igualdad;
o    establecer Centros y Redes nacionales de excelencia para una mejor práctica de la Salud, la coordinación política, y apoyo técnico para la prestación de la atención de la salud, la mejora del servicio, la información a los ciudadanos, su capacidad, y vigilancia;
  1. CONSIDERAR establecer y poner en marcha sistemas de información de salud pública electrónicos nacionales y mejorar, por medio de la información, la capacidad para la vigilancia y respuesta rápida ante emergencias de enfermedad y salud pública; SOLICITAR al Director General:
o    promover la colaboración internacional multisectorial con objeto de mejorar la compatibilidad de las soluciones administrativas y técnicas, y de las guías éticas en el área de la Salud;
o    ampliar el uso de la información electrónica mediante el envío regular de informes, para documentar y analizar progresos y tendencias, para informar la política y práctica en los países, y para divulgar el uso de la Salud por todo el mundo con regularidad;
o    facilitar el desarrollo de soluciones modelo de Salud que, con una modificación apropiada, se podrían establecer en Centros y Redes nacionales de la excelencia para la Salud;
o    proporcionar la ayuda técnica a los Estados miembros en lo referente a productos y servicios de Salud, diseminando extensamente las mejores experiencias y prácticas, particularmente en tecnología de telemedicina, ideando la evaluación de las metodologías, promoviendo la investigación y el desarrollo, y fomentando estándares mediante la difusión de guías;
o    facilitar la integración de la Salud en los sistemas y servicios de la salud, incluyendo el despliegue de la infraestructura de la telemedicina en los países donde es inadecuada la cobertura médica, el entrenamiento y capacitación de los profesionales de la atención de la salud, para mejorar el acceso, calidad y seguridad del cuidado;
o    continuar la extensión a los Estados miembros de mecanismos tales como la Academia de la Salud, que promueven conocimiento de la salud y de las formas de vida saludables a través del Aprendizaje (eLearning);
o    proporcionar apoyo a los Estados miembros para promover el desarrollo, aplicación y gestión de estándares nacionales de información de la salud; y para recoger y compaginar la información disponible sobre estándares con objeto de establecer sistemas de información de la salud nacionales estandarizados para facilitar el intercambio de la información fácil y efectivo entre los Estados miembros;
o    apoyar las iniciativas regionales e interregionales de Salud, o de ésas entre grupos de los países que hablan un lenguaje común; el Aprendizaje se entiende en este contexto como el uso de cualquier tecnología y medio electrónicos en apoyo del aprendizaje;
o    someter al Consejo de Dirección, en su 117ª sesión, una lista de las actividades específicas propuestas sobre las cuales la Secretaría se enfocará, especialmente hacia las herramientas y servicios que los Estados miembros pueden incorporar en sus propias soluciones nacionales o adaptar cuanto sea necesario, y las implicaciones presupuestarias de las actividades propuestas.
(Novena reunión plenaria, 25 de mayo de 2005 - Comité A, Séptimo Informe)

ESTRATEGIA DE LA OMS EN SALUD

La Organización Mundial de la Salud, como organismo de las Naciones Unidas especializado en salud, reconoce el potencial que las TICs tendrían para lograr una mayor eficacia de los servicios de salud y un mejor acceso a la atención (sobre todo en el caso de zonas aisladas, personas con discapacidades o ancianos), además de mejorar la calidad de la atención sanitaria y favorecer la salud, resultando beneficiosa para los prestadores, los profesionales y los usuarios finales de la atención. Se repasa en este artículo la estrategia de la OMS en Salud, así como la estructura prevista para lograr sus objetivos.
Como organismo de las Naciones Unidas especializado en salud, la OMS tiene la función constitucional de dirigir y coordinar las actividades internacionales en la materia, y por lo tanto de poner en marcha y federar todo tipo de iniciativas que puedan resultar beneficiosas para la salud en el mundo. Para ello puede ejercer de intermediario entre entidades externas públicas y privadas, elaborar normas y directrices pertinentes y concebir métodos de evaluación.
La aparición y el desarrollo de las tecnologías de información y comunicación (TICs) han ofrecido oportunidades y a la vez planteado retos a todos los países. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio recogen esta evolución, especialmente en su meta 18, que reza como sigue: "En colaboración con el sector privado, velar por que se puedan aprovechar los beneficios de las nuevas tecnologías, en particular de las TICs". La OMS lleva muchos años emprendiendo actividades ligadas al uso de las tecnologías de información con fines médicos y de atención sanitaria. Con ocasión de una consulta internacional organizada por la OMS (diciembre de 1997), por ejemplo, se elaboró un documento sobre «telemática» como contribución a la "Política de salud para todos para el siglo XXI" de la OMS. Igualmente, en la resolución WHA51.9 (1998) se definieron líneas de trabajo en relación con la publicidad, promoción y venta transfronterizas de productos médicos por medio de Internet.
Para la OMS, la Salud (entendida como "el uso de las TICs para fomentar la salud", si bien para este concepto emplea el término “cibersalud” en las traducciones al español) brinda hoy una oportunidad única para el progreso de la salud pública. El fortalecimiento de los sistemas sanitarios mediante la Salud puede contribuir al disfrute de los derechos humanos fundamentales porque mejora los niveles de equidad y solidaridad, así como la calidad de vida y de la atención sanitaria. La Salud se concreta en productos, sistemas y servicios sanitarios digitalizados. Estas tecnologías resultan prometedoras para los países, con independencia de su nivel de renta, y algunos ya están disfrutando de las ventajas que traen consigo no sólo en materia de atención sanitaria sino también en terrenos como la salud pública, la gestión de los asuntos públicos, las finanzas, la educación, la investigación y las actividades económicas relacionadas con la salud. La aplicación de la Salud a los sistemas sanitarios debería traducirse en una mayor eficacia de los servicios de salud y un mejor acceso a la atención, sobre todo en el caso de zonas aisladas, personas con discapacidades o ancianos. Al mejorar la calidad de la atención sanitaria y favorecer la salud, también debería ser beneficiosa para los prestadores, los profesionales y los usuarios finales de la atención. Debería influir asimismo en los costos de la atención, al reducir el número de exámenes médicos superfluos o repetidos y posibilitar así economías de escala.
Como dificultades en los planos mundial y nacional, se identificó la existencia de muchos interlocutores del sector de la salud que son no sólo beneficiarios sino también impulsores del uso de las TICs en los Estados Miembros. Por tal motivo deben participar activamente en los foros internacionales de colaboración sobre esas tecnologías, para poder expresar en ellos sus puntos de vista. La circulación de datos sanitarios ya no conoce barrera alguna. Esta situación exige medidas reglamentarias, pero a la vez ofrece la oportunidad de lograr una vigilancia epidemiológica más rápida e integrada. Para fomentar servicios baratos y normalizados, por consiguiente, será útil abordar la cuestión de la circulación de los datos desde una óptica mundial. Por otro lado, entre los países y dentro de cada uno ellos se observan desigualdades en cuanto al acceso a las TICs y a su utilización. Es fundamental evaluar e intercambiar experiencias para definir modelos rentables y adaptados a cada caso y, en particular, entender los condicionantes que intervienen en la implantación y consolidación duradera de la Salud. Para que la integración de la Salud en los sistemas de atención sanitaria resulte fructuosa deben cumplirse varias condiciones previas, entre otras que exista un compromiso a largo plazo de los poderes públicos basado en un plan estratégico, que el país tenga claras las ventajas de la Salud y que cuente con recursos humanos cualificados.
Estas tecnologías también plantean cuestiones ligadas a los derechos humanos, éticos y jurídicos, en particular el derecho al goce del grado máximo de salud que se pueda lograr. Hay que tratar de reducir la excesiva carga de morbilidad que lastra a los grupos vulnerables y marginados. Es fundamental invertir en el desarrollo de las infraestructuras tecnológicas de información y comunicación para ponerlas al servicio de la salud, y velar por el disfrute universal, equitativo y a precio asequible de las ventajas que ello trae consigo. Las cuestiones de orden ético, relativas a la confidencialidad de los datos, la dignidad y la privacidad, conciernen a todos los países. Habida cuenta de las diferencias entre personas debidas a factores como la cultura, la educación, el idioma, el lugar geográfico, la capacidad física y mental, la edad o el sexo, es indispensable que se respeten los principios de equidad. Lejos de sustraer recursos destinados a satisfacer las necesidades sanitarias básicas de la gente, las TICs deben servir para extraer el máximo provecho de los escasos recursos disponibles. La Salud plantea nuevos problemas jurídicos. Muchas de sus aplicaciones no están aún reglamentadas, a diferencia de otras actividades ligadas a los sistemas de salud. La circulación transfronteriza de datos obliga a disponer de legislación en materia de confidencialidad, privacidad, acceso y responsabilidad.
La Secretaría de la OMS elaboró un PROYECTO DE ESTRATEGIA CENTRADO EN LA EQUIDAD Y LA CALIDAD Y CIMENTADO EN LOS PRINCIPIOS DE LA CARTA DE LAS NACIONES UNIDAS, que sentaría las bases para coordinar tanto las políicas en el plano internacional como las actividades de la OMS en la materia. Según dicho proyecto (aprobado por la resolución WHA58.28 (2005), que por su interés se presenta traducida en el anexo, los Estados Miembros deben formular estrategias de Salud que sean eficaces en relación con el costo y acordes con los principios de transparencia, ética y equidad. Ello supondría colaborar con sectores distintos del sanitario para crear infraestructura y reforzar la aplicación de las TICs a la salud pública, la prestación de atención y la enseñanza y formación sanitarias, trabajando desde un planteamiento multilingüe y multicultural. Sería necesario forjar alianzas público-privadas transparentes, equitativas y éticas para conseguir recursos que permitan mejorar los contenidos de la Salud y reforzar los medios de acción y las infraestructuras. La colaboración con las demás organizaciones del sistema de las Naciones Unidas y otros interlocutores podría servir para hacer un seguimiento de la progresión hacia objetivos y metas ligados a la Salud acordados a escala internacional. Los Estados Miembros velarían por que la Salud destinada a ciudadanos, pacientes y profesionales sanitarios se ajuste a normas de calidad, seguridad y ética, apoyando este proceso fomentando la colaboración multisectorial para definir criterios y normas de Salud basados en datos contrastados. Convendría además aprovechar mejor las posibilidades que ofrece la Salud para el intercambio de información sanitaria entre profesionales, la recogida de datos, en particular de sistemas centinela, el control de calidad y la definición de prácticas ejemplares de prevención. La Secretaría de la OMS mostró la intención de crear un servicio que, en forma de Observatorio mundial de Salud, registre y analice novedades y tendencias, inspire las políticas y la praxis de los países e informe periódicamente de la situación de la Salud en el mundo. Será necesario establecer Redes y Centros nacionales de excelencia sobre el tema para que describan prácticas ejemplares, coordinen políticas, presten apoyo técnico, dispensen atención sanitaria, mejoren los servicios, informen al ciudadano, fortalezcan los medios de acción y se ocupen de la vigilancia. Entre las restantes actividades figuran las siguientes: extender mecanismos como la Academia de la Salud a los Estados Miembros y dentro de ellos; fomentar modos de vida sanos y un mejor conocimiento de cuestiones ligadas a la salud mediante el Aprendizaje; analizar la evolución de la Salud y su influencia en la situación sanitaria; anticipar los problemas y las oportunidades en ciernes; ofrecer datos contrastados, información y orientaciones en apoyo de las políticas, las prácticas ejemplares y la gestión de servicios de Salud.
Dentro de la OMS, varios departamentos comparten protagonismo en el desarrollo de la estrategia de Salud, destacando el departamento de Gestión e Intercambio del conocimiento (Knowledge Management and Sharing, KMS). El departamento KMS fue formado tras una revisión estratégica en 2003 para desarrollar y para poner una estrategia en ejecución que fomentará la gestión e intercambio del conocimiento en salud pública dentro de la OMS. Su misión es la de tender un puente en la llamada brecha “teórico-práctica” (entre lo que se sabe y lo que efectivamente se hace) que está detrás de la mayoría de las injusticias de la salud en el mundo, fomentando un entorno que promueva la producción, el intercambio y la aplicación eficaz de los conocimientos en beneficio de la salud. Su estrategia se centra en las instancias normativas nacionales, los programas de la OMS y los profesionales de la salud. Los OBJETIVOS DE LA ESTRATEGIA se concretan en tres líneas principales: fortalecer los sistemas de salud de los países con una mejor gestión del conocimiento, afianzar la gestión de los conocimientos en la salud pública, y capacitar a la OMS para que potencie el aprendizaje en su seno, mediante las siguientes orientaciones:
·         Mejorar el acceso a la información sanitaria mundial: El acceso a los conocimientos y la información no es equitativo, y al mismo tiempo existe un problema generalizado de exceso de información. La OMS promueve el acceso a productos y servicios de gran calidad, pertinentes y focalizados.
·         Traducir los conocimientos en políticas y acción: Persisten las desigualdades en salud, pese a las intervenciones eficaces que se sabe que existen y al crecimiento sostenido de las inversiones en salud. La OMS está acumulando evidencia y capacidad en enfoques KM para abordar las necesidades de salud prioritarias en los países.
·         Compartir y reaplicar los conocimientos derivados de la experiencia: Los métodos e instrumentos de gestión de los conocimientos brindan nuevas oportunidades a la OMS y a la salud pública. La OMS proporciona orientación y facilita la adopción de métodos KM para que la experiencia se reaplique y se incorpore a la práctica
·         Potenciar la Salud en los países: Las TIC brindan grandes posibilidades para mejorar los servicios y los sistemas de salud. Además de incorporar las TIC a su labor técnica, la OMS está apoyando a los sistemas de salud de los países mediante la preconización de políticas basadas en la evidencia, la vigilancia de las tendencias de la Salud, la identificación de las prácticas adecuadas, el fomento de las redes de conocimientos técnicos especializados, y la promoción de normas y criterios y la integración de las TIC en la capacitación y la práctica del personal sanitario
·         Fomentar un entorno propicio: Crear un contexto que favorezca el uso eficaz de los conocimientos es una condición indispensable para que la OMS lleve a cabo su misión. La OMS está fortaleciendo la capacidad organizacional, preconizando la adopción de enfoques KM en el campo de la salud pública, y mejorando la capacidad de implementar esos enfoques a nivel de país
No obstante, el presupuesto de la OMS para 2006-2007 destacó las sinergias existentes entre el departamento KMS y el y de Tecnologías de información y de comunicación (INFORMATION AND COMMUNICATION TECHNOLOGIES, ICT), combinándolos bajo en un área común de trabajo llamada “Gestión del conocimiento y de la tecnología de información”. Además, la política de investigación, la estadística de la salud, la gerencia de los servicios médicos y los recursos humanos son otros dominios prioritarios dentro de la organización con la cual el departamento KMS comparte metas e iniciativas comunes.
Dentro del Departamento KMS se establece en enero de 2004 la Unidad de Salud con la misión de fomentar la generación, gestión, intercambio y el uso del conocimiento, mediante el empleo de las TIC para consolidar los sistemas de salud y mejorar los resultados de salud en los países. Sus responsabilidades incluyen la supervisión de tendencias y la identificación de nuevas áreas de uso de las TIC en salud, promoviendo la investigación y el desarrollo para resolver las necesidades identificadas en este campo, construyendo las capacidades de los países para la gestión del conocimiento basada en las TIC, proporcionando a los países el acceso en línea necesario de información, mapas de conocimiento, y desarrollo y aplicación de las normas y de los estándares de Salud.
Una de las iniciativas importantes para la OMS es el Observatorio global para la Salud. A pesar de reconocer la Salud como una de las áreas de la salud con un crecimiento más rápido la actualidad, era limitada la investigación sistemática realizada para informar a los decisores políticos. Establecido a principios de 2005, la misión del GOe es mejorar la salud proporcionando a los Estados miembros información y dirección estratégica en prácticas, políticas y estándares eficaces en Salud. El GOe:
·         Proporciona la evidencia e información oportuna y de alta calidad para ayudar a los gobiernos nacionales y a los organismos internacionales a mejorar su política, práctica y gestión de los servicios de Salud
·         Aumenta el conocimiento y compromiso para invertir y avanzar en Salud, tanto de los gobiernos como del sector privado
·         Recoge, analiza y destila el conocimiento que hará una contribución significativa a la mejora de la salud usando las TIC
·         Publica un informe anual y las guías especiales relativas a la investigación de los aspectos clave en Salud como referencia para los gobiernos y los decisores políticos
·         Dota de capacidad para investigar en Salud, así como para su análisis y divulgación en los países
En cuanto a su organización, con rango de Secretaría y ubicada en Ginebra, lleva a cabo teleconferencias regulares con las Oficinas regionales de la OMS para la planificación y puesta en práctica del proyecto. Han establecido a un Grupo consultivo estratégico de expertos para dibujar el conocimiento y las habilidades de los expertos del Salud por todo el mundo. Se plantea la creación de una red que incluirá centros de investigación y a socios de colaboración a través del globo.
En cuanto a la recogida de información, en 2005, el GOe realizó la primera Encuesta mundial de la OMS sobre Salud, centrada en los procesos y resultados en las líneas de acción dominantes en Salud identificadas previamente por la Cumbre mundial para la sociedad de la información (WSIS) y la OMS. Los 3 objetivos primeros fueron:
·         Describir y analizar los perfiles de Salud en los países, regiones e internacionalmente
·         Identificar y evaluar las medidas tomadas en las áreas dominantes de la acción para apoyar el desarrollo de la Salud en los países
·         Establecer los requisitos de los Estados miembro para las herramientas y los servicios de Salud
Contó con la participación de 109 países, contemplando información acerca de 7 dominios: Fomento del medio, Infraestructura, Contenido, Diversidad cultural y lingüística, Capacitación, Centros nacionales para la Salud, y Sistemas y servicios de Salud. Los resultados de este trabajo se publicaron en el primer Informe del GOe, relativo a las herramientas y servicios de Salud. Posteriormente, se lleva a cabo la segunda encuesta sobre los hallazgos de la primera, focalizando en un menor número de países pero investigando las cuestiones relativas a Salud con un detalle considerable.
Por último, dentro de la OMS se emprenden otras iniciativas, como la Colaboración para el desarrollo de tecnologías de la información y de las telecomunicaciones para la salud, con objeto de explorar el potencial de colaboración entre la OMS y las entidades públicas o privadas implicados para alcanzar las metas de la organización en el sector de la salud, y para definir el marco y las pautas que aseguren que tales colaboraciones alcanzan sus objetivos de una manera mensurable

ETICA DE LA EQUIDAD

Los autores señalados, que presentan proyectos éticos que permiten enfrentar el neoliberalismo pueden ser considerados de “izquierda”. Por qué? Por su idea fundamental de la aspiración a la igualdad (como igualdad de oportunidades). Como dice Bobbio “mientras existan hombres cuyo empeño político es motivado por un profundo sentimiento de insatisfacción y de sufrimiento frente a las inequidades de las sociedades contemporáneas, se mantendrán vivos los ideales que han marcado desde hace más de un siglo todas las izquierdas de la historia”.
Los proyectos éticos deben ser proyectos de equidad, de búsqueda del igualitarismo, entendiendo esto según Bobbio, “no como utopía de una sociedad donde todos son iguales, sino como tendencia a exaltar más lo que convierte a los hombres en iguales respecto a lo que los convierte en desiguales y a favorecer políticas que tiendan a convertir en más iguales a los desiguales”. La ética no individualista, la ética como vocación comunitaria, debe ser una ética de la equidad.
Después de todo la regla de oro de la justicia (por lo menos de “algunas justicias”) ha sido: tratar a los iguales de una manera igual y a los desiguales de una manera desigual. Además de la regla de oro de la justicia es el segundo principio de Rawls en su “Teoría de la Justicia” y dice: “las desigualdades sociales y económicas habrán de ser conformadas de modo tal que a la vez que: a) se espere razonablemente que sean ventajosas para todos, b) se vinculen a cargos y empleos asequibles para todos”.
En definitiva de lo que se trata es de una igualdad equitativa de oportunidades y del acceso equitativo a los bienes sociales primarios. Sin embargo es importante considerar la diversidad del ser humano y la multiplicidad de variables para juzgar la igualdad. Dadas las enormes diferencias que producen la clase social, el género, la etnia, en las capacidades del ser humano dice Sen: “La verdadera igualdad de oportunidades tiene que pasar por la igualdad y la eficiencia (exclusiva o fundamentalmente) en el espacio de los bienes primarios, equivale a dar prioridad a los medios para conseguir la autorrealización, en vez de lo extenso de la libertad.
La equidad puede ser interpretada también, como la posibilidad de satisfacción de las necesidades básicas. Esto implica un proceso de análisis de dichas necesidades en función de características sociales, antropológicas, económicas, psicológicas entre otras, que estarán influyendo en el tipo de necesidades y sus respectivos satisfactores. Se pueden definir las necesidades básicas siguiendo a Doyal(14), que ha estudiado en profundidad el tema, como “aquellas que han de ser satisfechas en cierta medida antes de que los agentes puedan participar de manera efectiva en su forma de vida con el fin de alcanzar cualquier otro objetivo que crean valioso”.
Si bien cada sociedad tiene una estructura económica y política diferentes, siendo a su vez los estatus culturales muy diferentes entre sí, toda sociedad debiera garantizar la satisfacción universal de las necesidades básicas. Doyal (ya citado) distingue cuatro PRINCIPIOS COMUNES A TODA SOCIEDAD:
1) Toda sociedad ha de producir satisfactores de necesidades suficientes para asegurar niveles mínimos de supervivencia y salud, junto con otros factores y servicios de importancia cultural.
2) La sociedad debe garantizar un nivel adecuado de reproducción biológica y socialización de la infancia.
3) Se tienen que asegurar las aptitudes y valores que son necesarios para que haya producción y tenga lugar dicha reproducción.
4) Es necesario instituir algún sistema de autoridad que garantice un respeto de las reglas que consigan una práctica satisfactoria de estas necesidades.”
Importa destacar algunos CONCEPTOS de estos planteamientos de Doyal y que tienen especial referencia con nuestro trabajo:
1) La salud (en su acepción más amplia) y la autonomía son consideradas necesidades básicas independientemente de cualquier cultura.
2) Las necesidades básicas deben ser satisfechas, es decir, su satisfacción se transforma en un imperativo ético. Incluso Plant señala: “toda opinión moral, para ser coherente, ha de reconocer como necesidades básicas la conservación de la vida humana y el desarrollo de su autonomía”.
3) Se reconoce la necesidad de instituir “algún sistema de autoridades” para garantizar las necesidades. Este sistema de autoridades, en la sociedad occidental es el Estado.
Incluso, como señala muy claramente Max Neef, “las necesidades humanas fundamentales son finitas, pocas y clasificables, y son las mismas en todas las culturas y períodos históricos”. Sin embargo y esto es lo más importante en un análisis ético y político “lo que cambia a través del tiempo y de las culturas, es la manera o los medios utilizados para la satisfacción de las necesidades”. Por lo tanto, lo que está culturalmente determinado y que por lo tanto tiene implicancias éticas y políticas, son los satisfactores de las necesidades. Estos satisfactores, pueden incluir entre otros: estructuras políticas, formas, espacios, contextos, comportamientos, actitudes. Por lo tanto un satisfactor sería en sentido último de expresión de una necesidad, mientras que los bienes son exclusivamente medios para el logro de un fin. Importa destacar, que en una matriz de necesidades y satisfactores relativamente simple pero muy completa, Max Neef también coloca en primer término la salud física y mental.
Para este autor la satisfacción equitativa de las necesidades se transforma en un imperativo moral y también adquiere relevancia la capacidad del Estado para efectivizar estos derechos.
Después de todo esto ha sido la base del Estado de Bienestar que tiene como característica fundamental, según Offe: “la obligación explícita de suministrar asistencia y apoyo (en dinero o en especie) a los ciudadanos que sufren necesidades y riesgos específicos característicos de la sociedad mercantil”. La preocupación por los satisfactores de las necesidades básicas ha sido el eje político del Estado de Bienestar (más allá de otras connotaciones específicamente políticas como la amortiguación de los conflictos sociales y que no es este el ámbito de su consideración). Lo interesante del planteamiento de Offe, teniendo en cuenta la arremetida neoliberal, es que según sus consideraciones “el Estado de Bienestar se ha convertido en una estructura irreversible, cuya abolición exigiría nada menos que la abolición de la democracia política y los sindicatos”. Más allá de reformas imprescindibles, en todo caso, sigue siendo necesaria una “autoridad” capaz de garantizar con equidad (imperativo moral) la distribución de satisfactores de las necesidades básicas y entre ellos se destacan como veremos más adelante, comportamientos sin riesgo y atención de la salud.
EN SUMA, una ética de la equidad, debe priorizar la equidad de oportunidades para todos los ciudadanos desde un Estado capaz de hacerlo. Dentro de las necesidades básicas la salud es la primera prioridad, la salud de todos, la salud pública. Para una ética de la equidad (de izquierda según Bobbio), la salud pública es la prioridad.

CONTRIBUCIÓN DE LA ÉTICA A LA SALUD PÚBLICA

Si bien la ética en la salud pública se remonta como mínimo a los tiempos de Hipócrates, Sun Si Miao y Ibn Sina (Avicena), el campo de la “bioética” no apareció hasta después de la Segunda Guerra Mundial. Por una parte, los experimentos médicos de los nazis en los presos de los campos de concentración aumentaron las preocupaciones acerca de la vulnerabilidad de los seres humanos en la investigación médica.
Por otra, los rápidos avances de la medicina en materias como la salud reproductiva, el transplante de órganos y la genética plantearon dudas acerca de los fines y los límites de la tecnología médica. Por último, el surgimiento de los movimientos en defensa de los derechos civiles durante la postguerra hizo que muchas miradas se centraran en el desequilibrio de poder entre médicos y pacientes y la consiguiente necesidad de que los pacientes pudieran controlar las decisiones relativas al cuidado de su propia salud.
En los últimos años, se han realizado esfuerzos para ampliar el alcance del análisis ético en la atención sanitaria con objeto de centrarse de forma más directa en las cuestiones de salud pública. A diferencia del tradicional énfasis de los expertos en bioética en la relación médico-paciente, la ética de la salud pública se centra en el diseño y aplicación de medidas para la vigilancia y mejora de la salud de las poblaciones. Asimismo, la ética de la salud pública trasciende la atención sanitaria para considerar las condiciones estructurales que promueven o dificultan el desarrollo de sociedades sanas. Desde una perspectiva global, las CUESTIONES FUNDAMENTALES DE LA ÉTICA DE LA SALUD PÚBLICA son las siguientes:
1.       DESIGUALDADES EN EL ESTADO DE SALUD Y EN EL ACCESO A LA ATENCIÓN Y LOS BENEFICIOS DE LA INVESTIGACIÓN MÉDICA: Por ejemplo, las cuestiones relativas a la asignación de recursos dependen en parte de juicios de valor sobre la importancia de pequeñas mejoras en la calidad de vida de una amplia proporción de la población frente a la de una intervención en que se salvan vidas pero sólo beneficia a unas cuantas personas.
2.       RESPUESTA A LA AMENAZA DE ENFERMEDADES INFECCIOSAS: Los esfuerzos para contener la propagación de enfermedades infecciosas plantean complejas cuestiones sobre la conveniencia de restringir las elecciones individuales para salvaguardar el bienestar común. Ejemplos de ello son el uso del aislamiento y la cuarentena ante la tuberculosis y la gripe pandémica.
3.       COOPERACIÓN INTERNACIONAL EN LA VIGILANCIA Y EL SEGUIMIENTO SANITARIOS: La aplicación de las Normas Internacionales de Salud  refleja el compromiso de los países con la acción colectiva ante las emergencias de salud pública. Definir el alcance de las obligaciones de los países para actuar de forma colectiva y determinar cómo deben cumplirse dichas obligaciones planteará, inevitablemente, grandes dilemas éticos.
4.       EXPLOTACIÓN DE LAS PERSONAS EN PAÍSES DE INGRESOS BAJOS: Las prácticas actuales de investigación médica, por ejemplo, pueden exponer a los participantes a importantes riesgos sin que ellos o sus comunidades obtengan beneficio alguno a cambio. Definir y cumplir las obligaciones de los patrocinadores extranjeros de la investigación para con los participantes locales constituye, por tanto, una cuestión ética capital. En el campo de los transplantes de órganos, la práctica cada vez más extendida del «turismo de transplantes» expone a los individuos que viven en la pobreza a graves riesgos de salud y plantea a su vez cuestiones más generales sobre la comercialización del cuerpo humano.
5.       PROMOCIÓN DE LA SALUD: La creciente amenaza que suponen para la salud pública las enfermedades no transmisibles, entre ellas las causadas en parte por comportamientos perjudiciales como fumar, seguir una dieta poco equilibrada o no practicar ejercicio, han planteado la cuestión de hasta qué punto deberían interferir las autoridades de salud pública en las decisiones personales.
6.       PARTICIPACIÓN, TRANSPARENCIA Y RESPONSABILIDAD: Como problema ético, el proceso de toma de decisiones resulta tan importante como el resultado de las mismas. A lo largo de los últimos años, se ha prestado mucha atención al refuerzo de los sistemas de consentimiento informado y supervisión comunitaria en el campo de la investigación médica. Una vez que dichos sistemas estén en marcha, el siguiente paso consistirá en crear mecanismos para evaluar su eficacia.
Desde su creación hace 60 años, la ética ha ocupado un lugar central en la misión de la OMS de proteger y promover la salud mundial. Diversos programas y departamentos así como oficinas regionales de la OMS han llevado a cabo actividades en el campo de la ética. En 1994, por ejemplo, la Oficina Regional para las Américas (AMRO/OPS) creó un programa regional sobre bioética.
En 2002, la Directora General de la OMS, la Dra. Gro Harlem Brundtland, creó la Iniciativa de Ética y Salud que ha servido desde entonces de punto de referencia para las actividades de ética de toda la Organización. Algunos ejemplos de ello son la publicación de pautas sobre ética y acceso igualitario al tratamiento y la atención del VIH (en colaboración con el ONUSIDA), y de criterios éticos para el desarrollo de una respuesta de salud pública a la gripe pandémica.
La OMS contribuye también a los esfuerzos destinados al fortalecimiento de la capacidad a escala local en materia de ética, en estrecha colaboración con los Estados Miembros. Por ejemplo, el proyecto NETWORKING FOR ETHICS ON BIOMEDICAL RESEARCH IN AFRICA (NEBRA) nació con el fin de fortalecer la capacidad de los países africanos para que lleven a cabo procesos eficaces de revisión ética.
La articulación de las opciones éticas y de políticas fundamentadas en pruebas constituye una de las seis funciones básicas de la OMS. El sexagésimo aniversario de la OMS y el trigésimo de Alma-Ata brindan una gran oportunidad para reflexionar sobre los valores éticos y los dilemas que se plantean en el campo de la salud pública.

jueves, 18 de octubre de 2012

ÁMBITOS DE LA BIOÉTICA

Aunque la bioética está muy relacionada con la ética no son lo mismo. En el caso de la medicina, la ética médica no es idéntica a la bioética médica: la ética médica trata los problemas planteados por la práctica de la medicina mientras que la bioética es un tema más amplio que aborda los problemas morales derivados de los avances en las ciencias biológicas en general. La bioética se diferencia de la ética, según algunos autores, en que no necesita la aceptación de ciertos valores tradicionales que son fundamentales para la ética.[11]
  • Problemas éticos derivados de las profesiones sanitarias: transfusiones de sangre, eutanasia, trasplantes de órganos, reproducción asistida o mediante fertilización in vitro, aborto, todos los asuntos implicados en la relación médico-paciente.
  • Problemas de la investigación científica, en particular la investigación biomédica, que tanto pueden transformar al hombre: manipulación genética, tecnologías reproductivas como la fecundación in vitro o la (por ahora sólo hipotética) clonación humana, etc.
  • Los problemas ecológicos, del medio ambiente y la biosfera: necesidad de conservación del medio ambiente, como mantener el equilibrio entre las especies y el respeto hacia los animales y la naturaleza, impedir el uso de energía nuclear, controlar el crecimiento de la población mundial y el incremento del hambre en los países pobres, etc.
  • Influencia social y política de las cuestiones anteriores, en cuanto a legislación, educación, políticas sanitarias, religión, etc.
  • Temáticas relativas a la relación entre neurología y ética, que daría lugar a lo que se conoce como neuroética.
La Dra. María Dolores Vila-Coro Barrachina, en su libro La vida humana en la encrucijada, establece una clasificación de la bioética en cuatro aspectos:[12]
  • La bioética teórica, o «meta-bioética», que trata los fundamentos conceptuales de la bioética en el marco de las teorías morales y la justificación de sus nociones básicas (persona, dignidad, autonomía, etc.).
  • La bioética clínica, referida a las decisiones éticas que se toman en la práctica profesional, vinculada a la deontología médica clásica y que se focaliza en los casos individuales de los pacientes que plantean la resolución de un problema ético.
  • La bioética normativa, conocida también como «bioderecho», en la que tienen una participación directa juristas y autoridades públicas y que se orienta hacia la adopción de reglas generales en la política sanitaria y el sistema jurídico. Centra su interés en la racionalidad de las decisiones colectivas en las áreas donde confluyen la salud pública, los derechos humanos y la regulación de los avances científicos.
  • La bioética cultural, que trata del esfuerzo sistemático en relacionar los nuevos dilemas bioéticos con el contexto histórico y sociocultural en el que se dan. Trata de evitar la imposición de determinadas visiones de la bioética en sociedades que tienen valores distintos.

A.      PRINCIPALES REGULACIONES Y DOCUMENTOS


A.      CONSIDERACIONES FINALES

La polarización del mundo actual con respecto al nivel de desarrollo socioeconómico y el consecuente desarrollo científico y tecnológico ha establecido brechas muy perceptibles que muestran a la luz la fragilidad de los países en desarrollo. Es por ello que hoy, la investigación requiere compromisos más serios revestidos de un sentido social y de principios de solidaridad humana. No deben ser las desigualdades económicas y sociales las que fomenten el enriquecimiento de la ciencia y la tecnología.

A pesar de la nobleza y el beneficio potencial para las poblaciones que entraña el desarrollo de investigaciones tanto en pacientes como en sujetos sanos no se deben despreciar los aspectos bioéticos a considerar para su ejecución. Por estas razones, es responsabilidad tanto de los investigadores participantes como de las autoridades que aprueban y financian estos estudios, garantizar que el aspecto técnico y la vertiente ética y moral esté presente. La investigación es una actividad de carácter eminentemente social, cuyos resultados han de servir al progreso de la sociedad y para ello, deben existir razones científicas y sociales que la justifiquen y lógicamente estar dirigida a la solución de los principales problemas de salud identificados en el ámbito institucional, nacional o internacional según su proyección.